martes, 23 de junio de 2009


TXT: Mariana D´Erasmo /// Fotos: Pamela Loiello
El domingo pasado, Las Manos de Filippi calentaron El Teatro de Flores en el marco de las Fiestas Clandestinas.
Después de una tibia presentación de Pampa Yakuza como banda soporte, se abrió el telón al ritmo del tema “La puntera rosa”, dando lugar a esta banda que nunca deja de escupir sus verdades, brutales y sinceras, con nombre y apellido. Con su variedad de ritmos y letras punzantes, quedó demostrado una vez más por qué es la banda más combativa del rock en la Argentina.

Siempre tirando su mensaje independiente, anti-comercial, comprometido y politizado, hicieron un repaso de toda su discografía. Se pudo escuchar el ya clásico coro de “Los métodos piqueteros” arengadísimo por la audiencia, así como “I. P. H. G.” (Insurreción Popular Huelga General), “Fasinpat” y “Cutral Co” y una seguidilla del disco “Las Manos Santas van a Misa” con la tripleta “Biblias”, “Las tetas de Batato” y “Quarra-chino”. Además, se incluyeron un par de temas de Agrupación Mamanis, proyecto paralelo de la banda. La cuota de reggaeton se hizo presente con “Cromañón”, clarísima denuncia contra la industria de la música posterior a la conocida tragedia. Hacia el final, contaron con la participación de Miguel de Luna Campos de Kapanga en el escenario.

Innegablemente Las Manos de Filippi es sinónimo de fiesta. Fiesta de la mano de un público con el que la banda mantiene un diálogo directo. Y en este festejo, la distancia entre la banda y la audiencia es sólo accidental: cuando la música empieza a sonar, se siente que Las Manos de Filippi son todos, las denuncias son colectivas, es la voz de cada espectador la que palpita y salta arriba del escenario. Pero no es una fiesta cualquiera, es una fiesta irónica, ácida y consciente, no apta para indiferentes.

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